Silas no es más que el nombre en clave que
le dio Patrik Nordin. Contratado por el científico durante una misión de
incógnito en Americh, Silas rápidamente entabló amistad con Banon y Asha
Emmeric. Según unas viejas cartas de Banon, Silas les salvó la vida durante
aquella investigación. La relación se prolongó durante años, hasta que los
acontecimientos desembocaron en Fathia. Patrik envió a Silas en calidad de
guardaespaldas tras avisar al matrimonio de que su estancia en Helenia había
generado algunas sospechas, y de que no estaban a salvo. Los Emmerick no
tardaron en descubrir que algo extraño le ocurría a Silas; ya no era el chico
vivo y enérgico que solía ser. Había pasado bastante tiempo desde que se vieran
por última vez, pero Banon se negaba a creer que una persona pudiera cambiar
tanto de la noche a la mañana. Silas se había vuelto un tanto siniestro,
callado y metódico. Hablaba de forma mecánica, y obedecía sin rechistar.
Al poco tiempo, las respuestas comenzaron
a materializarse. Patrik Nordin había llevado a cabo algún tipo de proceso con
el chico. Algo que provocaba que éste fuera capaz de abrir el Mural de las
Eras, tras el cual se encuentra la cripta de Sigfriend Lassem, el Guerrero
Loco. Los Emmerick fueron incapaces de encontrar la cura para Silas, ni tan
siquiera alejándolo de Fathia lograba mejorar, sino todo lo contrario. Aunque
Banon dejó constancia de sus reiterados intentos de fabricar una panacea a
partir de los arroyos de líquido negro de la cripta, fue inútil. Al final,
desesperados, el matrimonio abrió la sección más profunda de la cripta. Según
palabras del propio Banon, si allí dentro estaba La Fuente, eso sería lo único
capaz de curar a su amigo.


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