
Nyzesnel es uno de los Oráculos más activos e influyentes de Tol Rauko. Entregada en cuerpo y alma a sus estudios e investigaciones, encontró en los templarios el amparo perfecto para profundizar en su afán por clasificar los esquemas más intrincados y extremos de la naturaleza humana. Nyzesnel tiene su residencia en Alberia, desde donde realiza su labor para La Fortaleza en contacto permanente con la sede de Ilmora. Como Oráculo, Nyzesnel está al cargo del análisis sobrenatural de su zona, ostentando las competencias pertinentes de represión contra cualquier manifestación que pueda suponer un peligro para la estabilidad mágica del principado. La Oráculo de Alberia es toda una especialista en la disciplina tecnomágica que Tol Rauko denomina "análisis del alma", y es por ello que suelen contar con ella para descifrar el interior de ciertas personas o entidades sobrenaturales. Los templarios saben que Nyzesnel es una auténtica maestra a la hora de evaluar a la gente, y precisamente por el respeto que ello les infude ni siquiera se han molestado en investigar la metodología concreta que emplea en sus investigaciones.
Nyzesnel es una mujer caprichosa e impredecible. Disfruta del control y del conocimiento. Cuando haya algo que ella sea incapaz de descifrar, hará todo lo que sea necesario para resolver el rompecabezas. Al margen de sus obligaciones con Tol Rauko, Nyzesnel ostenta la autoridad sobrenatural en Alberia, y no es infrecuente que ponga a prueba a los sujetos que La Fortaleza le envía para analizarlos. Cuando la Oráculo recibió en audiencia a Lucian, acompañado por Serenade, ni siquiera sospechaba que ese chico iba a romper todos sus esquemas. El joven se resistió al análisis, como si un bloqueo brutal cerrase las vías al conocimiento de su alma. Eso intrigó a Nyzesnel, que vio como, tras muchos años, un auténtico interrogante aparecía en su mundo de certezas. Y ahora, está dispuesta a asumir la competencia más grave y drástica de los Oráculos: convertirse en el arma de Tol Rauko, para que un peligro latente y descontrolado jamás llegue a azotar este mundo.
Publicar un comentario