Banon es la cabeza pensante de la familia Emmerick. Poseedor de una fama y riqueza ganadas a pulso, Banon encauzó su vida a través de los más variopintos senderos de la ciencia, ingeniería y mecánica avanzada. Con el tiempo, su apellido comenzó a resonar entre los muros de gente importante, y la mecha de su éxito ya estaba prendida. Banon ha destacado en todos los proyectos que ha iniciado a lo largo de su trayectoria profesional, consagrándose como uno de los científicos más productivos e innovadores de su tiempo. En uno de sus frecuentes viajes compartió su trabajo con una prestigiosa doctora y alquimista, la joven e inquieta Asha Trevons. La relación no tardó en evolucionar, y en poco tiempo ambos contrajeron matrimonio, instalándose definitivamente en Chaville, desde donde iniciarían gran parte de los experimentos que habrían de llevar a cabo. Años más tarde nació Hal, un chico entrañable que heredó la pericia y la determinación de sus padres. Banon no desaprovechó la oportunidad de brindar a su hijo la mejor de las educaciones, con la esperanza de que algún día le haría sentirse orgulloso de hacerse llamar "padre". Aunque de carácter frío y a veces antipático, es conocido que Banon es un hombre de gran nobleza interior, y que todos sus esfuerzos por avanzar como científico sólo se deben a un objetivo: crear un mundo mejor.
Cuando Hal tenía unos 8 años, Banon y Asha Emmerick abandonaron la residencia familiar a petición de Patrik Nordin, con el cual planificaban cierto proyecto que debía realizarse en Lucrecio. El chico no volvió a saber de sus padres, ni tan siquiera por qué no pudieron llevarlo con él. No fue hasta algunos años después que tuvo la primera noticia sobre su paradero, y ésta no era precisamente esperanzadora. Ahora, Hal se propone descubrir lo que se oculta tras el telón.


Publicar un comentario