En una época en la que aún es rarísimo ver zeppelines en el cielo, sin duda el Refugio del Alba es todo un espectáculo para la vista. No se sabe muy bien cómo la compañía llegó a poseer semejante tesoro, pero se rumorea que fue su primer fundador el que se lo proporcionó. Actualmente, el barco lo ocupa al menos una veintena de tripulantes, capitaneados por los tres mandamases de Talesias: Itzi, Saikoru y Nebrastes.
A bordo del Refugio, la compañía se ha agenciado un amplio y variopinto abanico de historias y leyendas de lo más estrambóticas. Muchos son los que aseguran que el teatro no es más que la tapadera de Talesias, y que en realidad son espías a los que les encomiendan misiones de lo más peligrosas, o que forman parte de un poderoso clan de piratas. Por supuesto, estas batallitas sólo proliferan entre los borrachos de taberna, y nadie les da crédito. La verdad es que a la compañía le ha venido muy bien, económicamente hablando, rodearse de ese halo de misterio.
La última parada del Refugio del Alba fue el palacio de Cordelia Rosalind, en una noche que muy pocos olvidarán. El espectáculo fue interrumpido por un brutal ataque de origen y propósito desconocido. Tras ello, la nave tuvo que despegar a toda prisa, resultando seriamente dañada por uno de sus costados, y llevándose consigo a algunos nuevos tripulantes.
La última parada del Refugio del Alba fue el palacio de Cordelia Rosalind, en una noche que muy pocos olvidarán. El espectáculo fue interrumpido por un brutal ataque de origen y propósito desconocido. Tras ello, la nave tuvo que despegar a toda prisa, resultando seriamente dañada por uno de sus costados, y llevándose consigo a algunos nuevos tripulantes.



Publicar un comentario