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Jazz

7:54


Un talento innato para las armas de fuego, y un ojo de francotirador que no ha fallado jamás un disparo. Experto en tácticas de combate, no le resulta difícil prestar apoyo logístico a sus compañeros mientras ejecuta su particular danza de la muerte a manos de su cañón MEK de precisión. Además, varias modificaciones de su Jürgeneth han propiciado un uso muy particular de las armas de fuego, creando un extraño sistema de combate que le permite cambiar de posición en el campo de batalla como por arte de magia.

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Lilith

7:48


Una extraña malformación física golpeó a Lilith desde temprana edad, lo cual hizo surgir serias dudas sobre la conveniencia de su formación. No obstante, la chica pronto demostró unas capacidades innatas para el combate con un estilo veloz y letal, pero lo que fue más increíble es que pudo aprovechar su enfermedad para aumentar exponencialmente sus habilidades. Los apéndices de hueso que habían destrozado su columna resultaron ser auténticas armas en potencia. Su Jürgeneth fue uno de los más complejos de fabricar, pero sin duda también uno de los más efectivos.

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Marionet

7:42


Desde que comenzó su adiestramiento demostró unas aptitudes para la convocatoria muy por encima de lo normal. El tiempo acabó demostrando lo que todos sospechaban: el poder de la chica que se hacía llamar Marionet era algo que no había que tomar a la ligera. Ya a su corta edad es capaz de someter a semi-dioses a su voluntad con tremenda facilidad, cualidad de la que el cuerpo de Jurgands no piensa prescindir.

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Rob

7:38


Agente Jurgand especializado en el combate directo. Sus capacidades físicas sobrepasan lo humanamente concebible, siendo capaz de acumular grandes cantidades de energía para luego desatarlas y destrozar a sus enemigos. Domina varias artes marciales, así como los usos más avanzados del ki.

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Nanji

3:15


Criada en el seno de una pequeña comunidad zinner, Nanji ha pasado gran parte de su vida perfeccionando el refinado arte del pillaje. Tuvo la mejor maestra imaginable, Verónica, un icono de su profesión cuyo nombre y hazañas resonaban por medio continente. Por desgracia, las circunstancias de la joven la obligaron a apartarse de Nanji y de su gente. Aunque desolada por la marcha de Verónica, Nanji no cejó en sus esfuerzos por parecerse cada día más a su idolatrada instructora. Su amigo Mikael la acompañó en todo momento, consolidándose ambos como dos talentosas fuentes de ingresos dentro de su comunidad.

No queda muy claro el motivo por el que Nanji abandonó su hogar. Se sabe que llegó a Du Lucart sola, y que la caravana zinner a la que pertenecía no volvió a verse en los alrededores. Durante algunos meses subsistió en la capital por su cuenta, hasta que sus pasos se cruzaron con los de Vinterskang, un asaltante de aspecto añejo y extraño acento. El tipo no contaba con la cabezonería de Nanji, que lo siguió hasta un extraño refugio en forma de torre del reloj. Poco tiempo después, la chica entraba en las filas de La Guarida, banda de ladrones conocida en todo Lucrecio, y por ende, poniéndose bajo el mando de Howlind Macer.

Nanji ha llevado a cabo un gran número de misiones para la banda. La última de ellas la llevó hasta el Mar Interior, donde el Señor de las Pesadillas Urian Zemo trataba de destruir la realidad conocida, llevándose consigo a un grupito de personas muy importantes para Howlind.

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Thomas Laurent

9:10


Hijo único del Barón Aaron Laurent y la Baronesa Lydia Laurent. Criado entre algodones gracias a la perspicacia empresarial de su progenitor. Desde muy joven empezó a notar algunos matices de dudosa moral en los métodos de su padre, y poco a poco fue descubriendo que éste no sentía ningún pudor en mentir o en poner a las personas entre la espada y la pared con tal de lograr sus objetivos. Esto nunca agradó a su madre, quien viendo las intenciones de Aaron en hacer que Thomas siguiera sus pasos y "se convirtiera en un hombre despreciable", puso todo su ímpetu en educar a su hijo en el respeto a las personas que le rodeaban, y haciéndole ver que eran otro tipo de virtudes las que hacían a los grandes hombres.

"Tu padre antes era alguien bello, pero el tiempo lo ha ido embruteciendo”, solía decir su madre con profunda tristeza. “Y ese hombre no hace nada más que meterle en la cabeza ideas horribles”. Lydia provocó el enorme apetito de su hijo por la cultura. Éste visitaba con frecuencia la biblioteca de la Gran Universidad de Du Lucart, devorando libros de todo tipo a un ritmo inusitado. Le gustaban especialmente los libros de aventuras, y en muchas ocasiones le sorprendían fantaseando con los ojos cerrados, como en una nube que nadie podía alcanzar.

Con el paso de los años la insistencia de su padre en hacer de él un hombre a su imagen y semejanza fue tornándose más radical. Su casa era un hervidero de disputas entre Aaron y su madre, que se negaba rotundamente a que su hijo asistiera a las prácticas corrosivas y degradantes con las que su padre había elevado el prestigio del apellido Laurent.

Cuando el chico tenía quince años, Aaron irrumpió en su habitación en mitad de la noche. Estaba nervioso, las manos le temblaban y la voz se le escapaba como un suspiro agónico. Le dijo que su madre había muerto, que llevaba unos meses muy enferma pero que no le había dicho nada para no alarmarle. Desde entonces, Aaron tomó las riendas de su educación, pero siempre hubo algo en su mirada que hizo desconfiar a Thomas. Un día, aprovechando la ausencia de su padre, destrozó la cerradura del baúl que contenía las pertenencias de su madre. Escondida en una blusa, halló una nota. En ella mostraba su preocupación por el delicado estado mental de su padre, y le urgía a que abandonase la ciudad y buscase a un antiguo amigo, un tal Howlind Macer. Él le ayudaría a seguir adelante. Antes de abandonar su hogar, Thomas hizo un último registro, esta vez en el despacho de su padre. En él encontró un par de manuales de herbolaría y alquimia extremadamente raros y caros, en los que se explicaba cómo mezclar ciertas sustancias tóxicas para lograr una muerte rápida y sin dejar rastro. Después de aquello, henchido de dolor, Thomas emprendió su propio camino hacia ninguna parte, y todas a la vez. Apenas se llevó nada de aquella casa, salvo algunas prendas, algo de dinero y un extraño artefacto que había pertenecido a la familia durante generaciones, y cuyo nombre era Sub Lucem.

Algunos meses después, Thomas se daría de bruces con el barco de la Compañía Talesias, descubriendo con gran alegría que, de algún modo, aquellos tipos tenían alguna relación con Howlind Macer. Por primera vez en su viaje, las cosas empezaban a volver a su cauce.


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Aemelith

7:39


El bosque fue su hogar, su familia y su dominio. El bosque siempre existió, igual que ella. Toda su realidad se basa en la simplicidad de ser la única realidad que ha conocido. No hay preguntas, no hay respuestas. Desde que tuvo conciencia, estaba rodeada de árboles y animales. El bosque la crió y agoció en su seno, le proporcionó un hogar, un origen, un sentido. No se plantea nada salvo lo que pueden ver sus ojos. Tampoco le importa por ahora. Su visión del mundo es tan simple como que las cosas existen por sí mismas, sin ningún motivo concreto.

La vida en el bosque era sencilla. Cazaba para comer, dormía cuando le apetecía y hacia cuanto quería. Era su mundo. Siempre tuvo la capacidad de comunicarse con las entidades que habitaban en la maleza, con los espíritus residuales que no podían abandonar el lugar. Su percepción era más que sensorial. Sabía cuando el bosque estaba alegre, y cuando triste. Sabía lo que ocurría en cada uno de sus rincones, cuándo un espíritu pasaba cerca suya. A menudo se entretenía fabricando tintes naturales que usaba para inscribir runas en los árboles. Estos símbolos no significaban nada salvo conceptos. Ni siquiera eran un idioma. Algunas runas simbolizaban la armonía, otras la pasión, y otras la fortaleza. Estaba en la esencia de Amelith saber qué dibujar y dónde dibujarlo. Era algo que hacía por instinto, sin preguntarse por qué ni qué pretendía con ello.

Llegó un día en que la paz del bosque se quebró. Apreció una chica llamada Erin, a la que perseguían un grupo de soldados. Aemelith se vio inmiscuida en la huida. Corrieron hasta adentrarse en una zona de la maleza desconocida incluso para la niña. Llegaron a un enorme templo de piedra y madera. Allí encontró una daga legendaria que le permitió fundirse con los muros y pasar desapercibidas a ojos de los persecutores. Esto hizo que despertara un antiguo espíritu del templo, que casi le obligó a devolver la daga, pues ésta estaba destinada a ser encontrada por "el buscador". Aemelith se resistió, creyendo que era ella la que legítimamente debía poseer el arma. Su voluntad llamó a una enorme serpiente albina, que emergió de las entrañas de la estatua parlante. Y desde entonces, no se separaría de ella.

Ahora viaja con Erin movida por la curiosidad que le suscita el mundo exterior. Si realmente está buscando algo, o tiene un objetivo que cumplir en la vida, lo ignora. El destino es un concepto inexistente para ella. Pero ella sí que existe para el destino.
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Daemona

6:56


Su gran pregunta siempre fue: "¿quién soy?". Incapaz de recordar nada de su pasado, su familia ni su hogar, las dudas siempre han rondado la cabeza de Daemona, y sabe que nunca se librará de esa carga hasta que llegue al fondo de la verdad. Sabe que no siempre ha pertenecido a este lugar. Maduró mucho más rápido que los otros niños, sintiéndose diferente en cierto modo. Los cuernos que tiene en la cabeza son la evidencia más clara de ello. El hecho de no haber tenido una infancia, es lo que más le pesa. Porque, al fin y al cabo, si los recuerdos se desvanecen, el tiempo vivido se pierde en el vacío.

Daemona simplemente despertó. Estaba en una playa rodeada de espadas ensangrentadas. Ni rastro de vida, ni un recuerdo de aquél lugar. Lo único que encontró en sus ropas fue un anillo de plata azulada con una inscripción en su interior. Unas palabras que nunca olvidará, y cuyo significado aún intenta comprender. En ese extraño lugar, halló una casa en mitad de un desierto de hierba luminiscente. En su interior, una extraña mujer la recibió, pero, para su desgracia, no encontró ninguna respuesta clara en sus palabras. La mujer parecía pertenecer a ese lugar, haber pasado mucho tiempo en él, pero todas las referencias se esfumaban en una nube de incógnitas y términos confusos. Daemona intentó resolver la gran pregunta, pero su tiempo era escaso, y con un destello de luz etérea, sus ojos volvieron a cerrarse.

Despertó en un bosque. Un armero llamado Aizen la encontró allí, y la acogió durante años en su casa. Daemona trabaja codo con codo con el joven, que resultó ser uno de los forjadores más habilidosos y codiciados de Gabriel. Junto a él aprendió el oficio de crear armas increíbles, y pronto comenzó a interesarse en el arte de la lucha. Para su sorpresa, Aizen poseía amplios conocimientos marciales, y no tuvo ningún reparo en enseñarle a la niña todo lo que sabía. Daemona practicó durante años con multitud de armas, aprendió a portar armaduras pesadas sin renunciar a su agilidad, y estudió varios tomos de estrategia militar y táctica que su maestro almacenaba en las estanterías. Aunque nunca se ha enfrentado a un combate real, Daemona podría hacer frente a un oponente curtido. Sus habilidades resultaron ser simplemente asombrosas, así como su capacidad para aprender a dominar nuevos estilos con suma facilidad.

Aizen apenas habla de sí mismo o de su pasado, pero Dae sospecha que en esa casa, tal vez hace mucho tiempo, vivió alguien más. Tal vez por respeto o por miedo a la reacción, ha preferido no sacar el tema y crear una convivencia confortable. La compañía de Aizen la reconforta. Le hace sentir que no es la única que tiene secretos. Aunque, en realidad, ni ella misma sepa cuáles son esos secretos.
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Hal Emmerick

6:37


Hal rebosaba talento desde que nació. Rodeado de extraños artefactos y complicados mecanismos de relojería, desde muy joven comenzó a reparar cosas y a inventar estrafalarios utensilios. Sus padres no tardaron en darse cuenta de las inquietudes del niño. Banon Emmerick era un archiconocido ingeniero de Chaville, aunque su nombre y sus hazañas recorrían todo el continente a diario. Su madre, Eliza Emmerick, una prestigiosa científica natural de Lucrecio, donde asistió a la universidad y cosechó importantes éxitos profesionales. Cuando se casaron, establecieron su residencia en Chaville y allí amasaron una gran fortuna trabajando para gente de todo el continente. Sus inventos y artefactos gozan de una fama increíble para todos los que han tenido ocasión de conocer el trabajo del matrimonio.

Hal admira en ese sentido a sus padres. Espera ser algún día tan famoso y reconocido como ellos. Aunque Banon y Eliza no han sido los progenitores más cariñosos ni atentos del mundo, en parte por culpa de sus enormes responsabilidades, a Hal no le cabe duda de que, a su manera, le quieren y se sienten orgullosos de él. Su padre le enseñó los secretos de la mecánica y la ingeniería, mientras que su madre le trasmitió amplios conocimientos científicos. Hal es un chico cultivado, y pese a su gran fortuna, tiene un aura de humildad y honestidad fácil de percibir. En cierto modo, eso es algo que también aprendió de sus padres.

Cuando apenas tenía 8 años, Hal recibió una carta firmada por Banon. En ella le decía que se quedaba solo, pues ellos debían marcharse para crear "un mundo mejor". Hal supo al instante que él no entraba en esos planes, y aunque conocía la extrema devoción de sus progenitores por el trabajo, los sentimientos que surgieron al conocer la marcha de su familia eran confusos. En cierto modo, había aprendido a ser independiente, y no dudaba de que podría salir adelante sin problemas. También recibió una importante cantidad de dinero, que ha conseguido administrar inteligentemente gracias a ingresos propios de proyectos que ha realizado por su cuenta. Durante los primeros años, vivió con su primo Reyk Emmerick, hasta que tuvo edad suficiente para mantenerse por su cuenta. Actualmente vive en la mansión familiar, donde prosigue sus estudios y se gana la vida como buenamente puede.

Hace poco, Hal tuvo el primer indicio del paradero de sus padres. La conexión era un tal Patrik Nordin, famoso científico de Lucrecio. Y aunque su breve investigación no dio los resultados que esperaba, por primera vez en mucho tiempo tenía un nuevo objetivo. Y piensa llegar hasta el final.
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Alice Morgane Agnew

5:31


Nacida en Chaville, se crió entre sedas y lujos de la alta burguesía. Su padre, un importante proveedor de la zona llamado Edward Agnew, ha intentado educarla desde muy joven en los asuntos comerciales y estrategias económicas. Muchos días pasó Alice contemplando con hastío como su padre negociaba con algún cliente, firmaba documentos y estrechaba manos sudorosas. Ese no era el mundo de Alice. Lo sabía de sobra. Su madre, coqueta y orgullosa dama de la corte de Chaville, es Nadine Agnew. Ve en su hija un potencial exorbitado, y nunca deja de esforzarse en hacer de Alice toda una dama de la alta sociedad. Aquél tampoco era un mundo para ella. A pesar de todo, la comodidad y la protección de la que Alice ha disfrutado durante toda su vida, la hacen sentirse agradecida. Aunque se encuentra perdida, sabe de sobra que hay gente en situaciones mucho peores que la suya.

Desde pequeña ya conocía sus extraños poderes. Podía mover objetos sólo con pensarlo, saber lo que pensaba la gente o generar pequeñas descargas eléctricas con sus dedos. Desconoce qué son, o sin son buenos o malos, pero por prudencia los mantiene en absoluto secreto. Aunque eso no le impide divertirse un poco cuando cree que nadie la mira. Tener algo que sólo ella conoce la hace sentirse especial, en cierto sentido. Y la corte, al fin y al cabo, es un buen lugar para aprender a mantener las apariencias de una niña de alto linaje normal y corriente.

Alice también tiene un hermano. Se llama Setzer, y hace seis años que no lo ve, y antes de eso, también habían pasado muchos años de su ausencia. Cuando tenía 8 años, Alice dio con sus pasos en una antigua casa en la que se encontraba su hermano. Setzer trató de mostrarle algo, pero su padre apareció junto con sus guardias personales y se abalanzaron sobre el chico antes de que ella pudiera hacer o ver nada. Uno de los soldados la sacó del lugar y nunca volvió a saber de su hermano mayor. Su padre no habla del tema. Es más, tiene absolutamente prohibido nombrar a Setzer en presencia de sus padres. Alice ha tratado de olvidar, aunque el gran secreto que rodea aquel acontecimiento siempre ha sido una espina imposible de extraer.
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Lucian Ceth Mostraud

5:10


Lucian Ceth, hijo de Devan Mostraud, es un joven nacido en familia de modestos comerciantes de la Costa de Libre Comercio. Hace seis años, viajó junto con su padre y su hermano al principado de Gabriel para comenzar una nueva vida que auguraba prosperidad, plenitud y felicidad. Los pronósticos no iban desencaminados. Devan Mostraud era un hombre competente en su trabajo, inteligente y un buen estratega de los negocios. En Chaville, la familia Mostraud se abrió paso entre la aristocracia local a base de trabajo y perseverancia. Lucian suele echar una mano a su padre. Está aprendiendo el oficio y conociendo a gente importante de la zona. A pesar de no tener un linaje noble, los Mostraud han acabado haciendo amistades entre la corte y las familias más poderosas de la metrópolis. A día de hoy, el apellido Mostraud es sinónimo de confianza para los mercaderes y empresarios del Mar Interior. Devan suele decirle a Lucian que el esfuerzo es la única clave del éxito. "Ser honesto con uno mismo y con los demás es la única fórmula de ganar el respeto sincero".

No obstante, las últimas semanas han sido duras para Devan. La proliferación de los piratas en la costa ha complicado las transacciones y encarecido los costes. Actualmente está intentando formar una coalición con los demás empresarios de Chaville para elevar sus quejas al Archianciller Joshua Fardelis. Para ello, cuenta con el apoyo de Edward Agnew, entre otros, eminente noble y comerciante de Chaville.

Lucian es un enamorado de la esgrima, la cual practica desde hace seis años tanto con su hermano Serath como con su instructor Firenze West. Éste último ha entablado una gran amistad con el muchacho. Se conocieron en el crucero Luz del Alba, a medio camino de Gabriel. Allí, bajo la luna y la brisa marina, tuvieron su primer entrenamiento. Pero Firenze había descubierto algo más: el chico poseía el don de usar la magia. Y en eso también podía adiestrarle.

Actualmente, Lucian Ceth tiene lo que podría decirse una vida plena. Se siente feliz y realizado en casi todos los aspectos. Su padre Devan aprecia su ayuda e interés en el negocio familiar, poco a poco va mejorando con la espada, sus habilidades mágicas se han incrementado considerablemente, y mantiene una inmejorable relación con Serath Mostraud, su hermano mayor. 

Recientemente ha conocido a un grupo de jóvenes bastante peculiar, pero su historia apenas acaba de empezar.
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There's a fantasy inside of every man. There's also a story. I'm here to tell it.
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