Hal admira en ese sentido a sus padres. Espera ser algún día tan famoso y reconocido como ellos. Aunque Banon y Eliza no han sido los progenitores más cariñosos ni atentos del mundo, en parte por culpa de sus enormes responsabilidades, a Hal no le cabe duda de que, a su manera, le quieren y se sienten orgullosos de él. Su padre le enseñó los secretos de la mecánica y la ingeniería, mientras que su madre le trasmitió amplios conocimientos científicos. Hal es un chico cultivado, y pese a su gran fortuna, tiene un aura de humildad y honestidad fácil de percibir. En cierto modo, eso es algo que también aprendió de sus padres.
Cuando apenas tenía 8 años, Hal recibió una carta firmada por Banon. En ella le decía que se quedaba solo, pues ellos debían marcharse para crear "un mundo mejor". Hal supo al instante que él no entraba en esos planes, y aunque conocía la extrema devoción de sus progenitores por el trabajo, los sentimientos que surgieron al conocer la marcha de su familia eran confusos. En cierto modo, había aprendido a ser independiente, y no dudaba de que podría salir adelante sin problemas. También recibió una importante cantidad de dinero, que ha conseguido administrar inteligentemente gracias a ingresos propios de proyectos que ha realizado por su cuenta. Durante los primeros años, vivió con su primo Reyk Emmerick, hasta que tuvo edad suficiente para mantenerse por su cuenta. Actualmente vive en la mansión familiar, donde prosigue sus estudios y se gana la vida como buenamente puede.
Hace poco, Hal tuvo el primer indicio del paradero de sus padres. La conexión era un tal Patrik Nordin, famoso científico de Lucrecio. Y aunque su breve investigación no dio los resultados que esperaba, por primera vez en mucho tiempo tenía un nuevo objetivo. Y piensa llegar hasta el final.


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