Trilero, ladrón, seductor, galán. Muchos son los adjetivos que podrían definir a Destino, pero pocos los que podrían esclarecer quién es realmente, o cuales son sus objetivos. Destino es un personaje célebre en Chaville. Decenas de leyendas corren a su nombre, relatando aventuras que deambulan entre grandes robos palaciegos y osados romances de terrible desenlace. A veces se deja ver a plena luz, sabedor de que ni la guardia ni sus enemigos serían capaces de echarle el guante. La calle y los bailes son su elemento, su aire. La adulación exacerbada hacia sus dotes, el suspiro de las damiselas, el asombro en los ojos de sus maridos. No, la vida de fugitivo no es para él. Aún queda mucha magia en los días de Gabriel como para decir "adiós" sin pelear.
El enigmático hombre conoció a Daemona en una de las calurosas noches de Chaville. Entablaron cierta amistad, y pronto una especie de tensión ardiente comenzó a hervir entre ellos. Pero Destino tiene demasiados ases bajo la manga. Durante la fiesta de Le Ciel, el osado caballero aprovechó para raptar a la joven Dae. Y aunque al final la abandonó a su suerte con los que pagaron el precio de sus servicios, sinceramente espera volver a encontrarse con tan extraña damisela.
"No van contra mí. Van contra su suerte".


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