Una canción surcó los vientos y Daemona tuvo otra de sus visiones. Esta vez, fue la imagen de un niño la que apareció frente a ella. La charla fue breve, encriptada, casi incongruente, y el chico no dejaba de nombrar a alguien llamado Euphylias. A pesar de su aparente seguridad, no fue capaz ocultar su sorpresa por la presencia de Dae en aquel lugar.
"Euphylias te está llamando. Ésta es su canción".


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